Asociacion los Estados Unidos con las Americas y la Cumbre

Miércoles, 20 Agosto   

Los gobiernos elegidos de las Américas trabajan para traducir estas fuerzas en beneficios palpables para los pueblos de las Américas — beneficios como la ampliación de oportunidades económicas y reducción de la pobreza; conexión de las infraestructuras nacionales, integración de las redes de electricidad y los mercados energéticos y la colaboración en fuentes alternativas de energía. Este relato de cambio positivo tiene un tema subyacente: el diálogo y compromiso entre los países, y el amplio reconocimiento de que debemos abordar nuestras diferencias pero apreciar también los temas comunes que nos unen. De modo que no es una coincidencia que los éxitos ejemplares de nuestra región sean cada vez más productos de la cooperación, la colaboración y un multilateralismo dinámico.

Un gran ejemplo de este diálogo sustantivo tiene lugar esta semana en Tobago, cuando empiezan las negociaciones para la Quinta Cumbre de las Américas que tendrá lugar a principios de 2009 en Trinidad y Tobago. La campaña presidencial que actualmente se realiza en Estados Unidos nos recuerda que habrá un nuevo presidente de Estados Unidos que tomará parte en esta Cumbre. Sin embargo, con este fondo dinámico, las discusiones de preparación para la Cumbre de 2009 subrayan la continuidad de la política de Estados Unidos en las Américas, así como nuestro compromiso de participar de manera bipartita en el diálogo de la Cumbre y en las importantes asociaciones que esta colaboración estimula.

Al considerar la Quinta Cumbre, debemos desarrollar juntos, metas concretas y mensurables y demostrar a los pueblos de nuestros países el modo en que el proceso de la Cumbre afecta positivamente sus vidas. Trinidad y Tobago han mostrado el liderazgo en este respecto.

Estas Cumbres han ayudado a consolidar el compromiso de la región con la democracia. En la Tercera Cumbre, en Quebec en 2001, los 34 líderes elegidos de la región dispusieron la Carta Democrática Interamericana, que establece que “[l]os pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla”.